La regla de oro: agua fría, sin retorcer y secado en plano. Solo con eso ya te ahorras el 90 % de los disgustos.
1. Lavar
A mano casi siempre. Llena un barreño con agua fría o tibia (nunca caliente), echa un chorrito de jabón neutro o de champú de bebé y mete la pieza. Apriétala con las manos abiertas, como si amasaras despacio. No frotes una parte contra otra: eso es lo que hace que la lana se enfieltre y se quede dura.
Déjala cinco minutos, aclara con agua a la misma temperatura y saca el exceso de agua apretando entre las palmas o enrollándola en una toalla. Nunca la retuerzas: el peso del agua estira los puntos y la pieza se deforma para siempre.
¿Y en la lavadora?
Solo si la ficha de la pieza lo dice. El algodón aguanta un programa delicado a 30 °C dentro de una bolsa de red, sin centrifugado o al mínimo. La merino, solo si tu lavadora tiene un programa de lana de verdad. Los amigurumis, nunca: el relleno se apelmaza y se queda lleno de bultos.
Sí
- Agua fría o tibia, nunca caliente
- Jabón neutro o champú de bebé
- Apretar con las palmas abiertas
- Escurrir enrollando en una toalla
- Bolsa de red si va a la lavadora
No
- Retorcer para escurrir
- Frotar una parte contra otra
- Lejía, suavizante o quitamanchas
- Secadora, radiador o sol directo
- Meter amigurumis en la lavadora
2. Según el material
Cada ficha de la tienda dice de qué está hecha la pieza. Si has perdido la etiqueta, esta tabla resume lo importante:
| Material | Agua | Lavadora | Cuidado con |
|---|---|---|---|
| Algodón | Fría o a 30 °C | Sí, programa delicado y en bolsa de red | Encoge con calor: nada de secadora |
| Merino | Fría | Solo con programa de lana de verdad | Se enfieltra si se frota o cambia de temperatura |
| Trapillo | Fría o a 30 °C | Sí, sin centrifugar | Pesa mucho mojado: sécalo bien extendido |
| Amigurumi relleno | Fría | No | El relleno se apelmaza: mejor limpiar en seco |
3. Secar
En plano, siempre. Extiende la pieza sobre una toalla seca encima de una superficie horizontal, dale la forma que quieres que tenga y déjala tranquila. Si la cuelgas, el agua tira hacia abajo y la pieza crece varios centímetros de largo y pierde ancho.
Ni radiador, ni sol directo, ni secadora. El calor encoge el algodón y amarillea los tonos crudos. Una manta grande tarda un día entero en secarse y no hay atajo que valga.
Un truco: cambia la toalla de debajo a la media hora. Absorbe muchísima agua y el secado se acorta casi a la mitad.
4. Guardar
Dobladas, no colgadas: una percha deja marca de hombros en cualquier prenda de punto. Guárdalas en un cajón o en una caja de tela, no en bolsas de plástico cerradas, porque la lana necesita respirar o coge olor a humedad.
Si guardas lana durante el verano, mete en el cajón una pastilla de cedro o una bolsita de lavanda. Las polillas no van a por la lana en sí, sino a por los restos de sudor y comida, así que guárdala siempre limpia.
5. Bolitas y pelusas
Salen en las zonas de roce y no significan que la lana sea mala: le pasa hasta al cachemir. Se quitan con una maquinilla quitapelusas, pasándola sin apretar, o con un peine fino para lana.
No las cortes con tijeras a lo bruto: te llevas fibra por delante y haces un hueco.
6. Un hilo se ha salido
Que no cunda el pánico y, sobre todo, no tires del hilo. Coge una aguja lanera o un ganchillo fino y empuja el hilo suelto hacia dentro de la pieza, por donde salió. Casi siempre desaparece y no se nota nada.
Si se ha soltado un remate o ves un agujero, mándanos una foto y te decimos si puedes arreglarlo tú o si es mejor que nos lo mandes. Las piezas nuestras las arreglamos gratis, aunque las compraras hace años. Solo pagas el envío de vuelta.
7. Amigurumis
Son los más delicados porque llevan relleno. Lo ideal es limpiarlos en seco: un paño húmedo con jabón neutro sobre la mancha y a secar. Si hay que lavarlo entero, a mano y rápido, apretando poco, y luego déjalo secar de pie sobre una toalla para que no pierda la forma.
Si con el tiempo el relleno se apelmaza, masajéalo con los dedos para devolverle el aire. Se nota bastante.
8. Piezas de bebé
Lávalas a mano antes del primer uso, aunque estén nuevas: se quitan restos del tinte y quedan más suaves. Usa jabón sin perfume.
Y algo importante que no tiene que ver con el lavado: por muy bonita que sea la manta, no dejes nada suelto en la cuna de un bebé menor de un año mientras duerme. Nuestras mantas son para el cochecito, el sofá, las fotos y para arropar mientras estáis despiertos, y las guirnaldas van en la pared o en la estantería, fuera de su alcance. Si tienes dudas, consulta las preguntas frecuentes o escríbenos.